LA IMPORTANCIA DE VESTIR DE ETIQUETA

Sería vano hacer un derroche de tinta para demostrar que estamos en el mundo de la imagen. Si alguien lo duda, puede recapacitar sobre la trascendencia actual de las redes sociales, el papel de los llamados “influencer” y el poder adquirido por los medios de comunicación.

Si aún hay alguien que no tiene claro que vale más una imagen que mil palabras, tampoco desde este modesto artículo le vamos a convencer de lo contrario.

Todos tenemos en mente la imagen de un lineal de un supermercado, repleto de envases: colores, formatos, tamaños, logotipos. Todos ellos compitiendo por atraer la vista del comprador. En ese momento de la decisión de la compra, presentar una imagen atractiva es crucial. La etiqueta juega un papel fundamental, tanto en el caso de que el producto ya sea conocido por el cliente, quien en ese momento está intentando localizarlo con el sentido de la vista, como si, por el contrario no busca nada en concreto y simplemente está esperando a ser seducido.

La estética, la moda y la imagen ocupan en este mundo del Siglo XXI un papel tan esencial, que difícilmente podría sostenerse lo contrario.

En el fondo, toda esta argumentación tampoco es novedosa. Siempre ha sido fundamental dar buena imagen. El protocolo de la vestimenta existe desde que el hombre es hombre, y en ese sentido, en el vértice más alto de la pirámide de la elegancia se encuentra el concepto “vestir de etiqueta”.

En materia de marketing y a estas alturas de desarrollo de las técnicas de venta, ya no admite discusión lo necesario que es causar una buena impresión con la simple presencia del objeto que se quiere vender. Incluso nos atrevemos a decir que tanto o más que la propia calidad del producto o su precio.

Para vender cualquier mercancía, también hay que vestirla de etiqueta. Es necesario causar buena impresión mucho antes de conocer el contenido y una vez se profundiza más en el artículo, se requiere que no defraude la relación calidad/precio.

Esa es la importancia de una etiqueta. Seguramente a partir de ella puede estar el inicio del éxito o del fracaso.

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