ANATOMÍA DE UNA ETIQUETA DE VINO II

En la primera entrega de “Anatomía de una etiqueta de vino” abordamos los elementos más importantes de una etiqueta relativos a su origen, contenido y exigencias legales.

En este artículo, trataremos los aspectos referentes a la propia presencia de la misma, los materiales en que deben fabricarse y lo relevante de mantener unos estándares mínimos en este proceso que garanticen todas las funciones gráficas, técnicas y estéticas. Todo ello es fundamental para garantizar la transmisión de una imagen impecable del vino embotellado y etiquetado.

En el proceso que va desde que una etiqueta es adherida a la botella de vino, hasta que llega al consumidor final, el consiguiente y necesario descorche y en definitiva, el consumo, las vicisitudes por las que atraviesa son múltiples. Embalaje, transporte, temperaturas diversas, humedad, etc, pueden afectar de manera directa a la etiqueta. Algunas de estas circunstancias pueden alterar, sobre todo en materia de adherencia e incluso al color del propio papel o de las tintas con las que han sido impresas, e incluso a la forma. Tanto es así, que un esmerado diseño y una cuidada impresión pueden estropearse gravemente, deteriorando así la imagen del producto y creando una desconfianza no deseable en el consumidor.

Siempre será recomendable utilizar materiales con “barrera”, es decir, que cuenten con protección entre el propio material y su adhesivo. Las cubiteras, tan útiles para mantener la óptima temperatura de los caldos durante el proceso de consumo del vino, están llenas de hielo y agua. Esta circunstancia constituye una importante agresión para la conservación de las etiquetas. Y no sólo las cubiteras afectan. Los viajes y transportes también son enemigos de los adhesivos, sobre todo en lo que se refiere a cambios bruscos de temperatura y humedad, y desde luego, mucho más si el transporte es marítimo.

La aparición de arrugas y burbujas en la etiqueta al absorber agua el papel, devalúa de manera evidente la propia etiqueta y con ello se corre el riesgo de que esa visión negativa vaya aparejada al vino. La humedad no solo provoca esos efectos en el papel, sino que también altera el propio color del mismo, tornándose gris.

Existen técnicas y procesos muy aconsejables para evitar todos esos problemas que hemos estado describiendo:

  • Plus Technology: Se trata de un proceso que incorpora un laminado en el reverso del material, reduciendo la aparición de arrugas y burbujas y ayudando a mantener la forma, ayudando a evitar posibles deformaciones.
  • Dispensado: Consiste en un laminado del papel para que gane en consistencia y evitar así arrugas durante el proceso, sobre todo en etiquetas grandes.
  • Fondeado: Consiste en cubrir con un fondo protector el papel elegido.

Con estos procesos, el desmallado – acto de desprender el adhesivo de la bobina – también resulta más fácil. Lo mismo sucede con los golpes en seco para adquirir relieve, que ganan muchísimo en definición y durabilidad.

En lo referente a garantizar la blancura del papel también hay alternativas:

  • Aqua Opaque: Este tratamiento mantiene la blancura del papel, hasta dos horas en cubitera.
  • Super Opaques Papers: Garantiza la blancura del papel, más de dos horas en cubitera.

Entendemos que hay aspectos técnicos muy importantes en el proceso de fabricación de una etiqueta, que no siempre los diseñadores, creativos o comerciales son conocedores, porque además éstos materiales evolucionan. Ahí es donde desde Etiqueta Diez asesoramos y supervisamos los diferentes proyectos con el fin de culminar el trabajo con plena satisfacción.

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